lunes, 3 de noviembre de 2014

4º ESO - Tema 2: La Revolución Industrial.


La Revolución Industrial y Canarias: "God bless our work".
Inauguración de las obras del Puerto de la Luz en Las Palmas
de Gran Canaria (1883). Los ingleses son conscientes de la po-
sición geográfica de Canarias y apoyan la construcción del Puerto
como base para su expansión por Africa y América.

Hotel Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria con las
banderas española e inglesa: una metáfora perfecta de la rea-
lidad canaria: politicamente española pero económicamente 
en la órbita inglesa. El Hotel está en el barrio inglés de Las 
Palmas de Gran Canaria: Ciudad Jardín.
Mapa conceptual de la Revolución Industrial

La Revolución Industrial (1ª y 2ª)

domingo, 5 de octubre de 2014

4º ESO - Tema 1: La Ilustración en Canarias: José de Viera y Clavijo, el Obispo Verdugo, el clero secular de Las Palmas, el Marqués de Nava, D. Cristóbal del Hoyo, Tomás de Iriarte, Agustín de Betancourt, la Real Sociedad Económica del País de Gran Canaria, ....

D. José de Viera y Clavijo

Seminario Conciliar de Las Palmas de Gran Canaria
Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria
Obispo Verdugo (Las Palmas de Gran Canaria)
Tomás de Iriarte, fabulista

Palacio de Nava y Grimón (La Laguna, Tenerife)

José Clavijo y Fajardo, Oficial del Archivo del Reino


Agustín de Betancourt, ingeniero





4º ESO- Tema 1: Así hablaban los ilustrados

Crítica a la intolerancia religiosa

“En fin, una religión cuyas máximas tienden a convertir a los hombres en intolerantes, a los soberanos en perseguidores, a las personas en esclavos o rebeldes; una religión cuyos dogmas oscuros son motivo eterno de disputa; una religión cuyos principios desalientan a los hombres y les impiden pensar en sus verdaderos intereses; tal religión, digo, es destructiva para toda la sociedad.” 
Holbach. El cristianismo desvelado.

Libertad e igualdad

“Si se busca en qué consiste el bien más preciado de todos, que ha de ser objeto de toda legislación, se encontrará que todo se reduce a dos cuestiones principales: la libertad y la igualdad, sin la cual la libertad no puede existir.
Renunciar a la libertad es renunciar a ser hombre, a los derechos y a los deberes de la humanidad.
La verdadera igualdad no reside en el hecho de que la riqueza sea absolutamente la misma para todos, sino que ningún ciudadano sea tan rico como para poder comprar a otro y que no sea tan pobre como para verse forzado a venderse. Esta igualdad, se dice, no puede existir en la práctica. Pero si el abuso es inevitable, ¿quiere eso decir que hemos de renunciar forzosamente a regularlo? Como, precisamente, la fuerza de las cosas tiende siempre a destruir la igualdad, hay que hacer que la fuerza de la legislación tienda siempre a mantenerla.” 
Jean-Jacques Rousseau. El contrato social. 1762.

Confianza en el progreso

“Nuestra esperanza en el porvenir de la especie humana puede reducirse a tres puntos importantes: la destrucción de la desigualdad entre las naciones, los progresos de la igualdad dentro de un mismo pueblo, y, en fin, el perfeccionamiento real del hombre.
Llegará pues el día en que el sol no alumbrará en la tierra más que a hombres libres, que no reconozcan a otro señor que su propia razón (...).
Con una buena elección tanto de los conocimientos como de los métodos para enseñarlos, se puede instruir a todo un pueblo de todo lo que cada hombre necesita saber sobre la economía doméstica, la administración de sus negocios, el desarrollo de sus facultades, el conocimiento de sus derechos (...), para ser dueño de sí mismo.
La igualdad de la instrucción corregiría la desigualdad de las facultades, lo mismo que una legislación previsora disminuiría la desigualdad de riquezas. Aceleraría el progreso de las ciencias y de las artes creándole un medio favorable y multiplicando los artesanos (...). El efecto sería el crecimiento del bienestar para todos.” 
Condorcet. Cuadro histórico del progreso humano. 1793.

Confianza en la Razón

“En primer lugar me doy cuenta de algo que es reconocido por el bueno y el malo: que es necesario razonar en todo, porque el hombre no es solo un animal, sino un animal racional; que, en consecuencia, siempre hay medios para descubrir la verdad; que quien renuncia a buscarla, renuncia a su cualidad humana y debe ser tratado por el resto de su especie como una bestia feroz; y que una vez descubierta la verdad, cualquiera que renuncie a aceptarla o es un insensato o es moralmente malvado.” 
D. Diderot. Derecho natural. Enciclopedia. 1751-1772.

División de poderes

“En cada Estado hay tres clases de poderes: el legislativo, el ejecutivo de las cosas pertenecientes al derecho de gentes, y el ejecutivo de las que pertenecen al civil.
Por el primero, el príncipe o el magistrado hace las leyes para cierto tiempo o para siempre, y corrige o deroga las que están hechas. Por el segundo, hace la paz o la guerra, envía o recibe embajadores, establece la seguridad y previene las invasiones; y por el tercero, castiga los crímenes o decide las contiendas de los particulares. Este último se llamará poder judicial; y el otro, simplemente, poder ejecutivo del Estado (...).
Cuando los poderes legislativo y ejecutivo se hallan reunidos en una misma persona o corporación, entonces no hay libertad, porque es de temer que el monarca o el senado hagan leyes tiránicas para ejecutarlas del mismo modo.
Así sucede también cuando el poder judicial no está separado del poder legislativo y del ejecutivo. Estando unido al primero, el imperio sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario, por ser uno mismo el juez y el legislador y, estando unido al segundo, sería tiránico, por cuanto gozaría el juez de la fuerza misma que un agresor.
En el Estado en que un hombre solo, o una sola corporación de próceres, o de nobles, o del pueblo administrase los tres poderes, y tuviese la facultad de hacer las leyes, de ejecutar las resoluciones públicas y de juzgar los crímenes y contiendas de los particulares, todo se perdería enteramente.” 
Montesquieu. El espíritu de las leyes. 1748.

“En su consecuencia, siempre que cierto número de hombres se unen en sociedad renunciando cada uno de ellos al poder de ejecutar la ley natural, cediéndolo a la comunidad, entonces y sólo entonces se constituye una sociedad política o civil. Este hecho se produce siempre que cierto número de hombres que vivían en el estado de naturaleza se asocian para formar un pueblo, un cuerpo político, sometido a un gobierno supremo, o cuando alguien se adhiere y se incorpora a cualquier gobierno ya constituido. Por ese hecho autoriza a la sociedad o, lo que es lo mismo, a su poder legislativo, para hacer las leyes en su nombre según convenga al bien público o de la sociedad, y para ejecutarlas siempre que se requiera su propia asistencia (como si se tratase de decisiones propias suyas). Eso es lo que saca al hombre de un estado de naturaleza y lo coloca dentro de una sociedad civil, es decir, el hecho de establecer en este mundo un juez con autoridad para decidir todas las disputas, y reparar todos los daños que pueda sufrir un miembro cualquiera de la misma. Ese juez es el poder legislativo, o lo son los magistrados que él señale. Siempre que encontremos a cierto número de hombres, asociados entre , pero sin disponer de ese poder decisivo a quien apelar, podemos decir que siguen en estado de naturaleza.
Resulta, pues, evidente que la monarquía absoluta, a la que ciertas personas consideran como el único gobierno del mundo, es en realidad incompatible con la sociedad civil, y por ello no puede ni siquiera constituirse como una forma de poder civil. La finalidad de la sociedad civil es evitar y remediar los inconvenientes del estado de naturaleza, que se producen forzosamente cuando cada hombre es juez de su propio caso (...). Allí donde existen personas que no disponen de esa autoridad a quien recurrir para que decida en el acto las diferencias que surgen entre ellas, esas personas siguen viviendo en un estado de naturaleza. Y esa situación se encuentran, frente a frente, el rey absoluto y todos aquellos que están sometidos a su régimen.
Al partirse del supuesto de que ese príncipe absoluto reúne en sí mismo el poder legislativo y el poder ejecutivo sin participación de nadie, no existe juez ni manera de apelar a nadie capaz de decidir con justicia e imparcialidad, y con autoridad para sentenciar, o que pueda remediar o compensar cualquier atropello o daño que ese príncipe haya causado, por sí mismo, o por orden suya. Ese hombre, lleve el título que lleve, zar, gran señor o el que sea, se encuentra en estado de naturaleza con sus súbditos como con el resto del género humano. Allí donde existen dos hombres que carecen de una ley fija y de un juez común al que apelar en este mundo, para que decida en las disputas sobre el derecho que surjan entre ellos, los tales hombres siguen viviendo en estado de naturaleza y bajo todos los inconvenientes del mismo.”
John Locke. Dos tratados sobre el gobierno civil. 1690.








miércoles, 24 de septiembre de 2014

Cómo exponer y desarrollar un tema

Escribir para comunicar

0. Condiciones previas:
      a. Conocer bien el tema a exponer
       b. Buen manejo del lenguaje: vocabulario, gramática, sintaxis, signos de puntuación, ortografía, ....
1. Pasos para componer un texto:
     a. Escribe, una por una, las ideas que tengas. De momento, no importa ni el orden ni la ortografía. Si te atascas, pregúntate: ¿qué mas sé sobre el tema? Antes de pasar al siguiente punto, repasa las ideas sueltas que has escrito para ver si se te ocurre alguna otra idea relacionada  o nueva: puedes hacerte preguntas sobre el tema, ver el índice que quieres desarrollar, ..... 
     b. Una vez hayas escrito todas las ideas que sepas y recuerdes, ahora es el momento de ordenarlas. Pregúntate: ¿qué idea va primero o quiero poner primero?, ¿qué idea le sigue?, ..... Antes de seguir, comprueba que le has dado un orden lógico a las ideas.
    c. Una vez tengas las ideas ordenadas, ahora es el momento de relacionarlas. Para ello, tienes que preguntarte, ¿qué relación hay entre una  idea A y otra idea B? Puede ser que la idea B amplíe o aclare la idea A. O, por el contrario, puede ser que la idea B contradiga o matice lo dicho en la idea A. Puede ser que las ideas tengan una relación de causa-consecuencia, o de problema-solución, o indique las distintas fases de un determinado fenómeno, .... Para relacionar bien las ideas has de tener bien claro dos cosas: qué tipo de relación hay entre las ideas y un buen manejo de los nexos gramáticales  (preposiciones, conjunciones, pronombres, ....).
    d. Una vez tengas todas las ideas plasmadas, ordenadas y relacionadas, ahora es el momento de pulir la ortografía, la sintaxis, la redacción, el vocabulario, los márgenes, la presentación, la limpieza, ....
    e. La mejor manera de aprender a escribir es leer buenos libros y artículos de forma activa y consciente.
2. Desarrollo de un tema-síntesis:
     Cuando tengas que utilizar un enfoque sincrónico para hablar de una sociedad concreta o de un aspecto preciso de un momento histórico, has de incluir los siguientes puntos:
     a. Introducción: Coyuntura histórica a tratar
     b. Espacio geográfico donde tiene lugar el tema a desarrollar
     c. Demografía: población y poblamiento
     d. Economía: agricultura, ganadería, comercio, ....
     e. Sociedad: clases y movimientos sociales
     f. Política: forma de gobierno e instituciones
     g. Ideología, arte y cultura
     h. Visión de conjunto, conclusión y balance final.
3. Desarrollo de un tema- proceso:
      Cuando tengas que utilizar una perspectiva diacrónica para tratar el desarrollo de un fenómeno en el tiempo, has de incluir los siguientes puntos:
      a. Circunstancias y contexto histórico en el que surge el proceso a exponer
      b. Desarrollo del proceso: causas, fases, hechos más destacables, personajes y grupos más destacables, ...
      c. Consecuencias históricas del proceso: políticas, sociales, culturales, económicas, ... tanto a corto como a largo plazo
      d. Valoración y debates historiográficos sobre el proceso tratado

4º ESO - Tema 1: Algunos textos para trabajar y comprender mejor el Antiguo Régimen


COMENTA LOS SIGUIENTES TEXTOS
1. “Que el soberano y la nación nunca pierdan de vista que la tierra es la única fuente de riqueza, y que es la agricultura quien las multiplica. De la misma manera, el aumento de las riquezas asegura el de la población; los hombres y las riquezas hacen prosperar la agricultura, extienden el comercio, estimulan la industria, acrecientan y perpetúan las riquezas (...).
Que se asegure a sus legítimos poseedores la propiedad de los bienes muebles e inmuebles, ya que la seguridad de la propiedad es el fundamento esencial de ORDEN económico de la sociedad. Sin la certeza de la propiedad, el territorio permanecería sin cultivar.”
F. Quesnay. Máximas generales. 1767.
2. “Al estar paralizados todos los ramos de actividad, los empleos cesaron, desapareciendo el trabajo y, con él, el pan de los pobres; y los lamentos de los pobres eran, ciertamente, muy desgarradores al principio, si bien el reparto de limosnas alivió su miseria en ese sentido. Cierto es que muchos escaparon al campo, mas hubo miles de ellos que permanecieron en Londres hasta que la pura desesperación les impulsó a salir de la ciudad, al solo fin de morir en los caminos y servir de mensajeros de la muerte, pues hubo quienes llevaron consigo la infección y la diseminaron hasta los confines más remotos del reino.
Muchos de ellos eran los miserables seres de objeto de la desesperación a que he aludido antes; y fueron aniquilados por la desgracia que sobrevino después, pudiendo decirse que perecieron, no por la peste misma, sino por sus consecuencias; señaladamente, de hambre y de escasez de todas las cosas elementales, sin alojamiento, sin dinero, sin amigos, sin medios para conseguir su pan de cada día ni nadie que se lo proporcionase, ya que muchos de ellos carecían de lo que llamamos residencia legal y por ello no podían pedir nada a las parroquias. (...).
Todo ello, si bien no deja de ser muy triste, representó una liberación, ya que la peste, que arreció de una manera horrorosa desde mediados de agosto hasta mediados de octubre, se llevó durante ese tiempo a unas treinta o cuarenta mil personas de estas, las cuales, de haber sobrevivido, hubieran sido una carga demasiado pesada debido a su pobreza.”       
Daniel Defoe. Diario del año de la peste (referido a la epidemia de 1722).

3. “Entre las clases privilegiadas y las que ocupan los últimos lugares de la jerarquía social, la burguesía del siglo XVIII se afianza como la plataforma en la que va a gravitar próximamente el peso total de las manifestaciones políticas, económicas y culturales de la Humanidad. En el transcurso de las centurias precedentes, la burguesía nacional se había hecho cargo de la dirección del capitalismo comercial y financiero, a la vez que se infiltraba en la agricultura y en la administración del Estado. Esta gran burguesía llega al Dieciocho ennoblecida, formando parte de las clases aristocráticas del país. Pero la masa burguesa, la que en conjunto se apropió del nombre del Tercer Estado, abre las puertas del siglo con un nuevo ímpetu, fuerza e ideología. Entre esa burguesía no privilegiada, alta y baja, negociantes, industriales, hombres de leyes, patriciado urbano, se difunden las nuevas concepciones ideológicas, racionalistas y críticas, que postulan una transformación política y social. Porque la burguesía, de espíritu emprendedor e innovadora, conociéndose como elemento vital de la sociedad de su siglo, pretende quebrantar las prescripciones y privilegios que le vedan el acceso a los cargos públicos y al ejército y la colocan en posición desventajosa frente a las clases sociales aristocráticas.”

J. Vicens Vives. Historia general moderna.

4. “Dios estableció a los reyes como sus ministros y reina a través de ellos sobre los pueblos (...)
Los príncipes actúan como los ministros de Dios y sus lugartenientes en la tierra. Por medio de ellos Dios ejercita su imperio. Por ello el trono real no es el trono de un hombre sino el de Dios mismo.
Se desprende de todo ello que la persona del rey es sagrada y que atentar contra ella es un sacrilegio.”
Bossuet. La política según las Sagradas Escrituras. Libro III.



Cómo realizar un Comentario de texto histórico

Le Canarien: Crónicas francesas de la conquista
de las Islas Canarias. Jean de Bethencourt

0. Paso previo:
      Antes de comenzar, necesitas, al menos, un diccionario o enciclopedia, un lápiz o bolígrafo y unas cuartillas.
      Tienes que realizar, al menos, dos lecturas:
      a. Una primera lectura más rápida y general para hacerte una primera idea del contenido del texto y de las palabras y conceptos que desconoces. Puedes ir haciendo ya alguna anotación al margen.
      b. Otra segunda lectura más lenta y precisa para que puedas captar la estructura y partes del texto, los argumentos y razonamientos, el sentido general y las ideas principales y secundarias.
1. Clasificación del texto:
     a. Autor: ¿quién es su autor? Ideología, trayectoria biográfica, profesión, intereses, .....
     b. Destinatario: ¿A quién va dirigido? ¿Es público o privado?. Si es privado, ¿qué relación tiene con el autor?
     c. Fecha, lugar y contexto histórico: ¿cuándo y dónde se escribió el texto? ¿En qué contexto histórico se escribe el texto?
     d. Tema: ¿Cuál es su temática? Política, social, económica, jurídica, literaria, ....
      e. Tipo de fuente: ¿Está escrito en el mismo momento en que suceden los hechos tratados? (Directa o Primaria) ¿O bien está escrito con posterioridad? (Indirecta, Secundaria o historiográfica)
2. Análisis del texto:
      En este apartado tienes que descomponer y diseccionar el texto. Tienes que explicar:
      a. Partes y estructura del texto.
      b. Lenguaje y estilo.
      c. Sentido global del texto.
      d. Ideas principales y secundarias.
      Error a evitar:  repetir lo mismo que dice el texto con otras palabras (parafrasear).
3. Comentario del texto:
      Es el apartado central del Comentario. En este punto tienes que darle sentido al texto ligándolo a su contexto histórico: demografía, sociedad, política, economía, cultura, cambios y permanencias, instituciones, procesos, .......
      Por tanto, es absolutamente imprescindible que conozcas bien el momento histórico tratado. Si lo desconoces, no podrás realizarlo o bien comenzarás a divagar con banalidades.
      Has de utilizar un lenguaje correcto y un vocabulario preciso. No caben opiniones personales.
      Este apartado también se puede desarrollar en paralelo con el punto anterior. Es decir, que puedes hacer el análisis y el comentario a la vez. Pero te requiere un cierto dominio de la técnica del Comentario y del lenguaje.
       Error a evitar: Usar el texto como pretexto para desarrollar algún tema más o menos relacionado con el documento.
4. Valoración e interpretación historiográfica del texto:
      a. Fiablidad del texto: ¿es creíble?
      b. Importancia y trascendencia: ¿es un documento único? ¿tiene algún valor especial? ¿generó consecuencias a largo plazo?
      c. Difusión del documento en el momento de su publicación
      d. ¿Sigue vigente el asunto del que trata?
      e. ¿qué enfoques le han dado los historiadores?
       Error a evitar:  emitir valoraciones personales del tipo estoy de acuerdo con el autor del texto porque todos debemos querernos mucho y luchar por la paz. Este tipo de valoraciones en un Comentario es una trivialidad.
5. Recomendaciones finales:
     Al desarrollar el Comentario no tienes que separar explicitamente los cuatro apartados. 
     Para desarrollar un Comentario no sólo debes saber sus contenidos, sino también manejar bien el lenguaje: ortografía, sintaxis, signos de puntuación (comas, puntos, ...) vocabulario, ....
     Y, por supuesto, orden y limpieza.